Cómo dejar de procrastinar: 9 métodos que funcionan de verdad
La procrastinación rara vez es pereza. Estos nueve métodos prácticos te ayudan a empezar, a no perder el foco y a dejar de perder horas en el navegador.
Sabes lo que deberías estar haciendo. Abres el documento, luego una pestaña nueva, y una hora después el documento sigue en blanco. La procrastinación rara vez tiene que ver con la pereza. La mayoría de las veces es una forma de evitar una sensación desagradable: una tarea poco clara, aburrida o que da miedo.
La buena noticia es que no necesitas más fuerza de voluntad. Necesitas unos pocos cambios pequeños que hagan más fácil empezar y más difícil distraerte. Aquí tienes nueve que funcionan.
1. Fíjate en por qué lo estás posponiendo
Antes de solucionar la procrastinación, ponle nombre. ¿La tarea es demasiado grande? ¿Poco clara? ¿Aburrida? ¿Te da miedo que no salga bien? Cada motivo tiene una solución distinta, y el simple hecho de nombrar lo que sientes le quita fuerza.
Por eso Flowly te pregunta por qué quieres abrir una página bloqueada. Responder «Estoy procrastinando» en voz alta suele bastar para cerrar la pestaña.
2. Haz que el primer paso sea ridículamente pequeño
«Escribir el informe» es un proyecto. «Abrir el archivo y escribir el primer título» es un paso. Empezar es lo más difícil, así que reduce el primer paso hasta que no hacerlo te parezca casi absurdo.
3. Limita la tarea en el tiempo
Pon un temporizador de 25 minutos y comprométete solo a eso. Un final fijo hace que el trabajo difícil parezca finito. Esa es la esencia de la técnica Pomodoro.
4. Elimina las vías de escape fáciles
Cada pestaña abierta es una salida. Bloquea las páginas a las que sueles huir, como YouTube, Instagram y Reddit, durante tus horas de trabajo. Con un bloqueador de páginas web, escapar cuesta un esfuerzo, y ese esfuerzo basta para mantenerte en el buen camino.
Empieza por las tres páginas que más abres cuando evitas el trabajo. Siempre puedes añadir más después.
5. Decide cuándo, no solo qué
Una tarea sin hueco en la agenda se queda en un deseo. Ponla en tu calendario con una hora de inicio. Mejor aún, programa horas de concentración que se repitan cada día para que la decisión ya esté tomada.
6. Baja el listón del primer borrador
El perfeccionismo es procrastinación con traje elegante. Date permiso para hacer una primera versión mala. Corregir algo es mucho más fácil que empezar desde cero.
7. Trabaja según tu energía
Reserva el trabajo exigente para las horas en las que piensas con más claridad y deja el correo y las tareas administrativas para el bajón de la tarde.
8. Haz visible tu progreso
Tacha los pasos pequeños y mira cuánto tiempo has protegido de verdad. Ver «1 h 14 min de concentración hoy» es una pequeña recompensa que hace que mañana sea más fácil.
9. Perdónate y vuelve a empezar
Un estudio con estudiantes descubrió que quienes se perdonaban por haber procrastinado procrastinaban menos la siguiente vez. La culpa hace que la tarea parezca peor, así que la evitas todavía más. Reconoce el desliz, cierra la pestaña y empieza el siguiente paso pequeño.
En resumen
- Ponle nombre a por qué evitas la tarea
- Reduce el primer paso
- Trabaja en sesiones de 25 a 60 minutos
- Bloquea tus vías de escape habituales durante esas sesiones
- Repasa tu día y vuelve a empezar mañana